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Chistes

Un hombre se arrodilla y le pide a Dios: Dios, ¡quita todo lo malo de mi! Y ... ¡desapareció!

Una maestra discutía con un estudiante cristiano y le decía,
"Pero José, ¡está científicamente comprobado que un pez no se puede tragar a una persona!
Y José le contestaba, "Maestra, usted se equivoca. ¡La palabra de Dios dice que un pez se tragó a Jonás!"
Ella le respondió, "¡No debes de creer en esas cosas, porque ya te dije que estaba científicamente comprobado que eso no puede ser!"
José, enojado, dijo a su maestra, "Cuando yo muera y vaya al cielo, ¡le preguntaré a Jonás!"
Y la maestra, que no creía en Dios, le dijo, "¿Así? ¿Y qué pasa si ese tal Jonás está en el infierno?" José le contestó inmediatamente, "Pues, ¡entonces que le pregunte usted!"

Un día un hombre le dijo a Dios: "Señor, ¿es cierto que para ti mil años son como un día?"
"Así es," dijo el Señor.
"Entonces, para ti, ¿mil pesos son como un peso?" volvió a cuestionar el hombre.
Y Dios dijo de nuevo, "Así es."
El hombre dijo, "Señor, dame un peso."
Dios le contestó, "Espérate un día."

En un retiro de pastores, después que se reunieron tres de ellos para orar cada uno por los otros. El primero dijo: "Bueno, como sé que estamos en confianza y esto quedará solo entre nosotros, les confieso que tengo una debilidad muy grande y es que me gusta mirar mucho a las mujeres...son mi tentación, oren por mi." El segundo declaró: "Les confieso que mi debilidad es tomar el dinero de las ofrendas, oren por mí." Entonces, los dos pastores le preguntan al tercer pastor: "¿Y cuál es tu debilidad?" a lo que él, contesta: "Bueno, tengo una pequeñita debilidad, y es que ¡soy demasiado chismoso y no veo la hora para contarle a todos lo que me acaban de confesar!"

Un pastor predicando el domingo dice: "Esos hermanos que están pendientes de la lotería, que si salió el número 32 ó el 13 ó 18 ó el 15." En esos momentos se para una hermana en medio de la iglesia y dice: "Perdón pastor, ¿Me podría repetir los números?"

¿Cuál es el discípulo más veloz de la Biblia? - Juan, porque tiene 1ra, 2da y 3ra.

Un ladrón, con su linterna en la mano, entró a una casa a hacer de las suyas. Cuando estaba escudriñando por la cocina, de repente escucha una extraña voz que le decía: '¡Jesús te está mirando!'. El ladrón se sobresaltó y asustado apagó la linterna e inmediatamente se puso a averiguar de donde provenía esa voz. Pero otra vez escuchó: '¡Jesús te está mirando!'. Encendió nuevamente su linterna y vio a un loro encerrado en una jaula que le repitió: '¡Jesús te está mirando!'. El ladrón se rió y le respondió: '¿Y tu quién eres?' Soy Moisés, contestó el loro. ¿Y quien fue el que te puso 'Moisés'? El mismo que le puso 'Jesús' al Rotwailler que está detrás de ti.

Un hermano que había tenido un grave accidente automovilístico, al ser visitado les cuenta a los hermanos lo acontecido: ‘ Iba lo más bien manejando y escuchando el programa del pastor Carlos hasta que dijo: ' Vamos a orar, cierra tus ojos donde quieras que te encuentres’

En la escuela dominical el maestro dice a los niños levanten la mano los que se quieren ir al cielo. y todos levantaron la mano menos uno, a lo que el maestro le preguntó, y tu porque no quieres ir al cielo? y el niño respondió: - Porque mi mamá me dijo que después de la clase dominical me fuera derechito para casa.

Estaba el pastor predicando y dijo: ¿A dónde se van los mentirosos? Una niña dijo: 'a la casa de mi mamá'.

Pregunta un inconverso a un hermano: ¿Porqué las puertas de las iglesias son altas? - Para que entre el Altísimo

¡¡¡Oiga, Señor!!! ¿este ómnibus me lleva al cementerio? ­ Si se pone delante, probablemente si!

Un loro fue entrenado para predicar. El domingo la iglesia estaba llenísima para ver al loro dar la Palabra. Intimidado por el público, el loro se quedó callado en el púlpito, arrastraba su pico de un lado para el otro, hasta que su entrenador dijo:
­Predica loro, que si no lo haces, te quito todas tus plumas y te pongo con las gallinas.
Inmediatamente el loro miró a toda la iglesia y dijo:
­¡Hermanos! Vamos a orar que el enemigo ya empezó a manifestarse...

­¡Mamá... mamáaaaaaaaaa... en la escuela me dicen mafioso!
­ Hijo, ya iré a solucionarlo.
­¡Bien mami! Pero que parezca un accidente, por favor...