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Mi "pueblo" en la montaña de Barcelona

 

INTRODUCCION

Se puede decir que este es mi barrio en el se vera que hay un poco de todo, las anotaciones históricas dan a decir que este barrio ha ido de ser un pueblo de veraneo a ser un barrio dormitorio, o de paso. Las masias que quedan o son restaurantes como Can Travi Nou o Can Cortada o son edificios de instituciones, o quedan a merced de la voluntad de los vecinos para su rescate como Can Farga o Can Mariner que se han salvado gracias al apoyo de los vecinos. Cabe decir que no es que sa haya hecho mucho ruido, pero este es un barrio tranquilo.

De las huertas y los lavaderos ya queda poco solo entre las calles de Llobregos y Granollers se puede ver un último vestigio de lo que fue esa parte de la historia de Horta.

Lo que un día fue bosque hoy es hormigón. Lo que la web del ayuntamiento no destaca en el apartado de urbanismo es un edificio enornme de mas de 15 plantas que está al lado de mi casa y que en la época de Porcioles destroza el paisaje.

La oferta lúdica del barrio gravita ente la calle Tajo- Plaza Santes Creus y Plaza Ibiza. Algún local para tapear, tomar una copa. Permiten un poco de vida nocturna. Y hasta se puede ir al cine gracias a la recuperación del antiguo cine Dante, hoy el multisala Lauren Horta.
Para guiar un poco. El vermut de los domingos o al caer la tarde en verano, las terrazas de la Plaza Ibiza.Incluyendo la del Quimet.

Para local más 'moderno' el Loise se Va tambien en la Plaza Ibiza.
Terrazas climatizadas la del Samba Brasil y la del Sant Fost., en la Plaza Santes Creus.
Para tapear hay donde elegir: La Esquinica es obligado, en el Paseo de Fabra i Puig. O las gallegas del Saudade, centro de los gallegos de la zona. O la barra del TipiTapa. O el Ali Baba. O Es Bandoler.
Y ya por motivos más personales El Desván.

 

 

LA SITUACIÓN DE HORTA


El antiguo municipio de Horta, al norte de la ciudad de Barcelona,
tenía en el momento de su anexo a la Ciudad Condal, a principios de
enero de 1904, un perímetro muy vasto y limitaba con los municipios,
también independientes, de Sant Gervasi de Cassoles (sudoeste), Gràcia
(sud y sudeste), Sant Andreu de Palomar (este), agregados a Barcelona,
y con los de Cerdanyola y Sant Cugat del Vallès (norte).

El territorio está centrado por un amplio valle, el valle de Horta,
y cerrar a extremo y extremo de esta por montes y colinas;
en la vertiente septentrional estan las vertientes de la sierra de
Collserola, desde Coll Serola (que da nombre a la sierra) a levante,
hasta la colina de les Roquetes (305 metres) en poniente, pasando por
la colina de Sant Genís (con la hermita de Sant Cebrià y Santa Justina)
, las colinas de Maragola y de Valldarua (422 metres), y Coll de la
Ventosa a la otra vertiente de la valle, la colina de la Creueta del
Coll o del Falcó (249 metros), la colina del Carmel (267 metros),
separados por el coll de Font-rúbia (antiguo nombre del santuario del
Coll), la colina de la Rovira (261 metros), con la fuente de las
Fargues, montañas que han recibido el nombre de conjunto de la Montaña
Pelada, y más al nordeste la colina de la Peira (133 metros) o de
Montadell, que abasteció las piedras de los antiguos casones.
Estas colinas hasta hace pocos siglos estaban llenas de árboles y
de abundante vegetación, con abundante caza, pero la acción del hombre
las ha desnudado hasta convertirlas en terrenos urbanizados invadidos
por las viviendas o zonas casi yermas.

Los abundantes torrentes van a parar a la riera de los Agudells
(que baja por Vallcarca y el Putget y continua por el torrente de la
Olla de Gràcia) o la riera de Horta, que después de recibir los
torrentes de Valldaura, de Duran y de los Agudells, continua por
tierras de Sant Andreu de Palomar y llega hasta el mar.
Estos torrentes que alimentan el valle de Horta descienden de las
vertientes de la Sierra de Collserola y de la Montaña Pelada.

El antiguo término de Horta tuvo inicialmente dos centros de población,
el de la parroquia rural de Sant Genís dels Agudells, consagrada ya en
el 931 (según Carreras y Candi una de las más pequeñas y pobres del
territorio de Barcelona), situada en las vertientes de la sierra de
Collserola (sector llamado la sierra dels Agudells), y su sufragánea
de Sant Joan d'Horta, al fondo del valle, citada en 1905 y que a lo
largo del siglo XIX tenia que quitar -por la más superior
expansión demográfica y urbana- la capitalidad eclesiástica y municipal
en Sant Genís. Describimos primero la historia y la evolución del
núcleo de Horta, con los sectores de la Clota, la Font de Fargues y
la Font del Gos, después los de Sant Genís dels Agudells, Vallcarca y
los Penitents, Montbau, el Parc de la Vall de Hebron, el Carmel,
el Coll y la Taxonera, que son los barrios o vecindarios que se han
ido formando a lo largo del tiempo dentro del antiguo término municipal
y que hoy forman un continuo urbano con el resto de la ciudad.
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LA FORMACIÓN DE HORTA

La primera referencia de Horta es del 965, cuando se menciona la valle
de Horta en una donación de tierras en la iglesia de Sant Miquel de
Barcelona; desde entonces el topónimo aparece en una serie de
documentos y la riera de Horta a menudo aparece como un límite de
propiedades. Entre las famílias poderosas que tuvieron propiedades
importantes en el término, relacionadas con la nobleza militar y la
Iglesia, están la de los Sunyer (fin del siglo X y principio del XI)
y la familia Horta (grafiada en los documentos Orta), que tomó ya el
nombre del lugar, que aparece desde el 1034 y que tiene también
posesiones en Santa Eulàlia de Vilapicina. La cita más remota de la
parroquia de Sant Joan de Horta es del 1095, en una escritura que la
situa cerca de Finestrelles, pero desapareció en la razzia de los
almorávides (1115) y tradicionalmente se ha considerado fundador de
la parroquia a Guillem de Horta (documentado en 1161-1215), que mandó
construir en sus tierras una iglesia dedicada a Sant Joan y una torre
de defensa.

La familia Horta ejerció el patronato sobre la iglesia, que el 1260
llegó a ser sufragánea de Sant Genís dels Agudells (se enmancipó en 1835
y adquirió la supremacía sobre la antigua matriz en 1867).

Desde el siglo XIV el pie de la sierra de Collserola atrajo la atención
de mercaderes y nobles barceloneses, que edificaron casas con jardines
para recreo, y hasta del Casal de Barcelona (palacios de Valldaura y
Bellesguard, en los términos vecinos). La reina Violant de Bar promovió
sobre 1393 la erección del monasterio de la Vall de Hebron, de
jerónimos, que amplió con un claustro y nuevas celdas la reina Maria
de Castilla, que residió en dicho lugar algunas temporadas. Fieles y
magnates de Barcelona pasavan unos dias en Navidad o Semana Santa y el
monasterio disfrutó de una creciente influencia política y territorial
que llegó a lo largo de los siglos XV-XVII a todo el término
(dependían de él las parroquias de Sant Genís y también la de Cerdanyola).
El siglo XVIII inicia el período de decadencia. Así, sufrió un saqueo
durante la Guerra del Francés y fue exclaustrado durante el
Trienio Liberal, y en 1835 fue quemado y destruido del todo.
Quedan algunos vestigios en un muro y una de las capillas pequeñas al
norte de Sant Genís, en la carretera de la Arrabassada, cerca del
Hotel Sant Jeroni.
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URBANISMO

A parte de las torres modernistas que quedan, las mejores en la calle
Campoamor, tienen un gran interés las antiguas masias, unas 45,
algunas de campesinos y otras de nobles y gente adinerada, de las
cuales quedan unas 10.

Can Cortada, al final de la calle de Campoamor, es una vieja construcción medieval,
antigua torre fortificada que corresponde a la fundada por la familia
Horta, los propietarios de la cual, los Oriola Cortada, condes de la
Vall de Merlès, tenian el patronato de la iglesia de Sant Joan;
conserva ventanales góticos de épocas diferentes; en su subsuelo han
aparecido restos de una población romana. Can Querol, en el paseo de
Maragall, cerca de las calles de Petrarca y de Sant Alexandre,
es un edificio del siglo XVIII de planta cuadrada con bonitos
esgrafiados, reformado y ampliado, que aloja la residència de ancianos
de la Fundación Valldejuli. Can Fargues, en la calle de Frederic Rahola
, cerca del paseo Maragall y de la calle Peris Mencheta, es nombrada
ya en el 1300 y es propiedad de los Fargues de Casanoves desde 1734;
es un notable edificio con una ámplia galeria y grandes contrafuertes,
rodeada de pinos, Can Mariner es la calle de Horta esquina con la del
Vent, restaurada en el 1950, es una de las masias mas grande y mejor
conservada. También se pueden citar Ca n'Andalet, sede del centro
territorial de Barcelona Activa en Horta-Guinardó, en la Clota;
Can Carabassa, edificio neoclásico sede del colegio SAFA; Can Mateu,
Can Notari, Ca la Sínia, Can Papanaps, Can Travi Vell, Can Travi Nou,
Can Santgenís
...


Los Jardines del Laberint forman un notable conjunto, actualmente de
propiedad del municipio de Barcelona, al entorno de una antigua mansión
de los Vallseca y después de los Roger, que pasa en el siglo XVIII a
los Desvalls, marqueses del Poal y de Llupià y después de Alfarràs
(quedan vestigios de la antigua Torre Sobirana detras del palacio
construido en el siglo pasado, con una fachada neomusulmana);
los jardines fueron creados a partir de 1793 por Joan Antoni Desvalls
i de Ardena (que fue un destacado matemático y científico) con la ayuda
del maestro de obras Andreu Valls y según planos del ingeniero italiano
Domenico Bagutti; el circulo de cipreses y las conducciones de agua
son del 1797-99 y fue decorado con esculturas, un templete y balustradas.
Los jardines se encuentran situados en el paseo de Vall d'Hebron,
al norte del antiguo pueblo (paseo que resigue la llamada carretera de
Cornellà a Fogars de Tordera, abierta en el 1869), al pie de Collserola
, entre las Llars Mundet y el acceso a Can Papanaps.
Actualmente son un jardín-museo y en una parte del edificio hay unas
oficinas del Instituto Municipal de Parcs i Jardins

También cerca de las Llars Mundet esta el Palau de las Heures
(o Can Gallart)
, residencia con cuatro torres redondas coronada por
picos cónicos, al estilo de los châteaux franceses, construido en
1895-98 según planes de A. Font i Carreras por el naviero Gallart,
que contenia un esplendido mobiliario y notables obras de arte;
actualmente es propiedad de la Diputación de Barcelona y contituye un
anexo de las Llars Mundet. Acoge la Fundació Bosch i Gimpera.

La Torre de la Granja Vella, que habia pertenecido a Joan Sabastida
(siglo XV), pasa a propiedad de los jerónimos de Vall d'Hebron y,
después de la desamortización, pasa al banquero Lluis Martí i Codolar,
que estableció una granja agrícola, jardines y parques y hasta un
zoológico (núcleo inicial del Zoo de Barcelona); Don Bosco la visitó
en el 1885 y fue cedida poco después a los salesianos.

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LAS FAMILIAS

Famílias importantes se establecieron desde el siglo XIV, como los Valseca, que fueron a menudo
miembros del Consell de Cent de Barcelona (como los Horta) y que dieron hombres ilustres,
como el jurista y político Guillem Valseca (muerto después del 1412),
Conseller en Cap y embajador de los reyes;
se establecieron en la Torre Sobirana (antes de Pere Marí),
el futuro Laberinto, propiedad que posteriormente pasó a los Desvalls.
También construyeron casa en Horta los Llull, dueños de una gran parte de Vilanova de Mar,
con palacio en el Born; los Llobet, con palacio en la calle de Montcada, los Sapila,
los Sitges, los Cervià, los Sabastià, los Mariner, familia de un gran prestigio sócio-político.
Después del decreto de Nueva Planta fueron regulados los nuevos municipios de la administración
borbónica y Horta quedó sometida al municipio de Sant Genís dels Agudells, pero el crecimiento
del núcleo de Horta hizo que ya en el mismo siglo XVIII la casa consistorial se levantara (1768)
en la plaza de Santes Creus de Horta, posteriormente fue reconstruida en 1896.

El escudo municipal hasta la primera mitad del siglo XIX llevaba el nombre de
Sant Genís dels Agudells de Horta y los tres pájaros propios de Sant Genís, pero después
perdió el nombre y las armas. El 1888 Horta tenia los distritos de Vallcarca, los Penitents,
Sant Genís dels Agudells y el Coll, y el 1903, cuando fue anexado, incluía, además de Horta,
los barrios de la Clota, el Coll, Vallcarca, Sant Genís y Penitents.

El siglo XVIII representó una recuperación económica general para el país, que tuvo una
incidencia especial en Barcelona y en los pueblos de los alrededores. La pobación de Horta
estaba dispersa por todo su término municipal. Campos, viñas y masias estaban de lado con las
casas de nobles y fabricantes.


Entre las actividades económicas, a parte de las agropecuárias tradicionales, que dieron nueva
vida al barrio, la actividad más característica de Horta fue la de las lavanderas, mujeres que
se dedicaban a lavar la ropa de la gente de Barcelona y que llevaban ligada a ellas toda una
industria de la piel, que estaba representada por la Adoberia de Barcelona de la empresa
Deu i Companyia (1789), inatalada en Can Fontaner, antigua casa de ocio y otras fabricas
de piel. También hubieron fábricas de almidón.

Según la respuesta al cuestionario de F. de Zamora, en 1789 trabajaban en la fábrica de piel
26 personas y habia, además, 36 recolectores, 320 jornaleros, 5 artesanos, 2 médicos,
2 cirujanos, 1 apotecario, 16 menestrales (2 maestros de obras, 2 carpinteros, 2 maestros de
carro, 2 cerrajeros, 2 alpargateros, 3 tejedores, un sastre, un zapatero y un barbero).
En definitiva, la actividad de lavanderas y peleteros fue la que predominó hasta principios del
siglo XX. Y de la piel derivaban zapateros, guarnicioneros, guanteros y encuadernadores.
Horta no fue, sin embargo, un pueblo industrial, sino agrícola y hoy la economia gira alrededor
del comerciante, las profesiones liberales, administrativos, directivos y técnicos, y sobretodo constituye un barrio dormitorio de tipo semiresidencial.


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Ignacio Beltrán

Barcelona - Spain- 2004