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PLATÓN Y LA CAVERNA, respuesta a una pregunta de mi hermana

| el texto del mito | la respuesta de clase 1| respuesta 2 | el psicólogo |

Hace poco recibi una llamada preguntandome si me acordaba de que trataba el mito de la Caverna de Platón. Mi respuesta fue un breve si y una respuesta aproximada de lo que me alcanzaba la memoria desde mis tiempos de bachillerato. Como no creo que sea suficiente busque en la red para ver que me decia google acerca del mito de la caverna y entre las multiples respuestas encontre el texto y un serie de explicaciones que aqui pongo.

          La Caverna 

         —Ahora—proseguí—represéntate el estado de la naturaleza humana, con relación a la educación y a su ausencia, según el cuadro que te voy a trazar. Imagina un antro subterráneo, que tenga en toda su anchura una abertura que dé libre paso a la luz, y en esta caverna, hombres encadenados desde la infancia, de suerte que no puedan mudar de lugar ni volver la cabeza a causa de las cadenas que les sujetan las piernas y el cuello, pudiendo solamente ver los objetos que tienen enfrente. Detrás de ellos, a cierta distancia y a cierta altura, supóngase un fuego cuyo resplandor los alumbra, y un camino elevado entre este fuego y los cautivos. Supón a lo largo de este camino un tabique, semejante a la mampara que los titiriteros ponen entre ellos y los espectadores, para exhibir por encima de ella las maravillas que hacen.

         —Ya me represento todo eso—dijo.   

         —Figúrate ahora unas personas que pasan a lo largo del tabique llevando objetos de toda clase, figuras de hombres, de animales de madera o de piedra, de suerte que todo esto sobresale del tabique. Entre los portadores de todas estas cosas, como es natural, unos irán hablando y otros pasarán sin decir nada.

         —¡Extraños prisioneros y cuadro singular!—dijo.  

         —Se parecen, sin embargo, a nosotros punto por punto —dije—. Por lo pronto, ¿crees que puedan ver otra cosa, de sí mismos y de los que están a su lado, que las sombras que el fuego proyecta enfrente de ellos en el fondo de la caverna?   

         —¿Cómo habían de poder ver más—dijo—, si desde su nacimiento están precisados a tener la cabeza inmóvil?  

         —Y respecto de los objetos que pasan detrás de ellos, ¿pueden ver otra cosa que las sombras de los mismos?  

         —¿Qué otra cosa, si no?  

         —Si pudieran conversar unos con otros, ¿no convendrían en dar a las sombras que ven los nombres de las cosas mismas?  

         —Por fuerza.  

         —Y si en el fondo de su prisión hubiera un eco que repitiese las palabras de los transeúntes, ¿se imaginarían oír hablar a otra cosa que a las sombras mismas que pasan delante de sus ojos?

         —¡No, por Zeus!—exclamó.  

         —En fin, no creerían que pudiera existir otra realidad que estas mismas sombras de objetos fabricados—dije yo.  

         —Es forzoso por completo—dijo.  

         —Mira ahora—proseguí—lo que naturalmente debe su ceder a estos hombres, si se les libra de las cadenas y se les cura de su ignorancia. Que se desligue a uno de estos cautivos, que se le fuerce de repente a levantarse, a volver la cabeza, a marchar y mirar del lado de la luz; hará todas estas cosas con un trabajo increíble; la luz le ofenderá a los ojos, y el alucinamiento que habrá de causarle le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras veía antes. ¿Qué crees que respondería si se le dijese que hasta entonces sólo había visto fantasmas y que ahora tenía delante de su vista objetos más reales y más aproximados a la verdad? Si en seguida se le muestran las cosas a medida que se vayan presentando y a fuerza de preguntas se le obliga a decir lo que son, ¿no se le pondrá en el mayor conflicto y no estará él mismo persuadido de que lo que veía antes era más real que lo que ahora se le muestra?  

         —Mucho más—dijo.  

         —Y si se le obligase a mirar la luz misma, ¿no sentiría dolor en los ojos? ¿No volvería la vista para mirar a las sombras, en las que se fija sin esfuerzo? ¿No creería hallar en estas más distinción y claridad que en todo lo que ahora se le muestra?  

         —Así es—dijo.  

         —Si después se le saca de allí a la fuerza y se le lleva por el sendero áspero y escarpado hasta encontrar la claridad del sol, ¿qué suplicio sería para él verse arrastrado de esa manera? ¡Cómo se enfurecería! Y cuando llegara a la luz del sol, deslumbrados sus ojos con tanta claridad, ¿podría ver ninguno de estos numerosos objetos que llamamos seres reales?  

         —Al pronto no podría—dijo.  

         —Necesitaría indudablemente algún tiempo para acostumbrarse a ello. Lo que distinguiría más fácilmente sería, primero, sombras; después, las imágenes de los hombres y demás objetos reflejados sobre la superficie de las aguas, y por último, los objetos mismos. Luego, dirigiría sus miradas al cielo, al cual podría mirar más fácilmente durante la noche a la luz de la luna y de las estrellas que en pleno día a la luz del sol.

         —¿Cómo no?  

         —Y al fin podría, creo yo, no sólo ver la imagen del sol en las aguas y dondequiera que se refleja, sino fijarse en él y contemplarlo allí donde verdaderamente se encuentra y tal cual es.  

         —Necesariamente—dijo .  

         —Después de esto, comenzando a razonar, llegaría a  concluir que el sol es el que crea las estaciones y los años, el que gobierna todo el mundo visible y el que es, en cierta manera, la causa de todo lo que se veía en la caverna.  

         —Es evidente que llegaría, después de aquellas, a hacer todas estas reflexiones dijo.            —Y ¿qué? Si en aquel acto recordaba su primera estancia, la idea que allí se tiene de la sabiduría y a sus compañeros de esclavitud, ¿no se regocijaría de su mudanza y no se compadecería de la desgracia de aquellos?  

         —Efectivamente .  

         —¿Crees que envidiaría aún los honores, las alabanzas y las recompensas que allí, supuestamente, se dieran al que más pronto reconociera las sombras a su paso, al que con más seguridad recordara el orden en que marchaban yendo unas delante y detrás de otras o juntas, y que en este concepto fuera el más hábil para adivinar su aparición; o que tendría envidia a los que eran en esta prisión más poderosos y más honrados? ¿No preferiría, como Aquiles en Homero, «trabajar la tierra al servicio de un pobre labrador» y sufrirlo todo antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?     

         —No dudo que estaría dispuesto a sufrir cualquier destino antes que vivir de esa suerte—dijo.  

—Fija tu atención en lo que voy a decirte—seguí—. Si este hombre volviera de nuevo a su prisión para ocupar su antiguo puesto, al dejar de forma repentina la luz del sol, ¿no se le llenarían los ojos de tinieblas?

         —Ciertamente—dijo.  

         —Y si cuando no distingue aún nada, antes de que sus ojos hayan recobrado su aptitud, lo que no podría suceder en poco tiempo, tuviese precisión de discutir con los otros prisioneros sobre estas sombras, ¿no daría lugar a que estos se rieran, diciendo que por haber salido de la caverna se le habían estropeado los ojos, y no añadirían, además, que sería para ellos una locura el intentar semejante ascensión, y que si alguno intentara desatarlos y hacerlos subir sería preciso cogerle y matarle?  

         —Sin duda—dijo.  

         —Y bien, mi querido Glaucón—dije—, esta es precisamente la imagen que hay que aplicar a lo que se ha dicho antes. El antro subterráneo es este mundo visible; el fuego que le ilumina es la luz del sol; en cuanto al cautivo, que sube a la región superior y que la contempla, si lo comparas con el alma que se eleva hasta la esfera inteligible, no errarás, por lo menos, respecto a lo que yo pienso, ya que quieres saberlo. Sabe Dios sólo si es conforme con la verdad. En cuanto a mí, lo que me parece en el asunto es lo que voy a decirte. En los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que se percibe con dificultad; pero una vez percibida no se puede menos de sacar la consecuencia de que ella es la causa primera de todo lo que hay de bello y de recto en el universo; que, en este mundo visible, ella es la que produce la luz y el astro de que esta procede directamente; que en el mundo invisible engendra la verdad y la inteligencia; y en fin, que ha de tener fijos los ojos en esta idea el que quiera conducirse sabiamente en la vida pública y en la vida privada.  

         —Soy de tu dictamen en cuanto puedo comprender tu pensamiento—dijo.  

         —Admite, por lo tanto, también y no te sorprenda—dije— que los que han llegado a esta sublime contemplación desdeñan tomar parte en los negocios humanos, y sus almas aspiran sin cesar a fijarse en este lugar elevado. Así debe suceder si es que ha de ser conforme con la imagen que yo he trazado.

         —Sí, así debe ser—dijo.  

         —¿Es extraño que un hombre—dije yo—, al pasar de esta contemplación divina a la de los miserables objetos que nos ocupan, se turbe y parezca ridículo cuando, antes de familiarizarse con las tinieblas que nos rodean, se vea precisado a entrar en discusión ante los tribunales o en cualquier otro paraje sobre sombras y figuras de justicia, reflejos las unas e de las otras, y explicar cómo él las concibe delante de personas que jamás han visto la justicia en si misma?  

         —No veo en eso nada que me sorprenda—dijo.  

         —Antes bien—dije—, un hombre sensato reflexionará que la vista puede turbarse de dos maneras y por dos causas opuestas: por el tránsito de la luz a la oscuridad o por el de la oscuridad a la luz; y aplicando a los ojos del alma lo que sucede a los del cuerpo, cuando vea a aquella turbada y entorpecida para distinguir ciertos objetos, en vez de reír sin razón al verla en tal embarazo, examinará si este procede de que el alma viene de un estado más luminoso, o si es que al pasar de la ignorancia a la luz, se ve deslumbrada por el excesivo resplandor de esta. En el primer caso, la felicitará por su turbación; y en el segundo lamentará su suerte; y si quiere reírse a su costa, sus burlas serán menos ridículas que si se dirigiesen al alma que desciende de la estación de la luz.        

         —Lo que dices es muy razonable—asintió.

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Escuela de Atenas
(detalle: Platón)
 Rafael - 1509-1510

Mito o Alegoría de la Caverna

Mito con el que Platón describe nuestra situación respecto del conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Sólo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o Mundo de las Ideas.

      En el libro VII de “República” (514a-516d), Platón presenta el mito de la caverna. Es, sin duda, el mito más importante y conocido de este autor. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora “de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación”, es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto también implicaciones religiosas.
      La descripción del mito tal y como lo narra Platón en “República” se articula en varias partes:

1. Descripción de la situación de los prisioneros en la caverna.
2. Descripción del proceso de liberación de uno de ellos y de su acceso al mundo superior o verdadero.
3. Breve interpretación del mito.



I. DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LOS PRISIONEROS

      Nos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea. Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto al borde del cual se encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos: unos figuras de animales, otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo sólo se proyectan las sombras de los objetos portados por dichos individuos.
      En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la realidad.


II. PROCESO DE LIBERACIÓN DEL CAUTIVO

A. Subida hacia el mundo exterior: acceso hacia el mundo verdadero.

1. En el mundo subterráneo.
      Supongamos, dice Platón, que a uno de los prisioneros, “de acuerdo con su naturaleza” le liberásemos y obligásemos a levantarse, volver hacia la luz y mirar hacia el otro lado de la caverna. El prisionero sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras había visto antes. Se encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le forzara a mirar hacia la luz misma le dolerían los ojos y trataría de volver su mirada hacia los objetos antes percibidos.

2. En el mundo exterior.
      Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y, acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. En el mundo exterior le sería más fácil mirar primero las sombras, después los reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol, pero no en imágenes sino en sí y por sí. Después de esto concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años, que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.
      Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compañeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería. En el mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros, y recompensas a aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que mejor recuerda el orden en la sucesión de la sombras y al que es capaz de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable.

B. Regreso al mundo subterráneo, exigencia moral de ayuda a sus compañeros.

1. Confusión vital por la oscuridad de la caverna.
      Si descendiera y ocupara de nuevo su asiento tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, sería incapaz de discriminar las sombras, los demás lo harían mejor que él, se reirían de él y dirían que por haber subido hasta lo alto se le han estropeado los ojos y que no vale la pena marchar hacia arriba.

2. Burla y persecución.
      Si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz se burlarían de él, lo perseguirían y lo matarían.


III. INTERPRETACIÓN

A. Comparación de las realidades.
     
Debemos comparar la región visible con la morada-prisión y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol.

B. Comparación de los procesos.
     
El ascenso y contemplación de las cosas de arriba es semejante al camino del alma hacia el ámbito inteligible.

C. Valor de la Idea del Bien.
      Objeto último y más difícil del mundo cognoscible: la Idea del Bien.
     Idea del Bien: causa de todas las cosas rectas y bellas; en el mundo visible ha engendrado la luz y al sol, y en el ámbito inteligible es la productora de la verdad y de la inteligencia; es la realidad que es necesario ver para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.

     
      El siguiente cuadro puede ilustrar las variadas e importantes consecuencias de este mito en la filosofía platónica:

 

SÍMBOLOS DEL MITO DE LA CAVERNA Y SU INTERPRETACIÓN 

DIMENSIÓN ANTROPOLÓGICA

SÍMBOLOS DEL MITO

INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL

prisioneros  el hombre en la medida en que vive inserto en el mundo sensible y sus valores
conocimiento de sí mismos como siendo meras sombras identificación de la realidad humana con el cuerpo
liberación del prisionero liberación del hombre y descubrimiento del mundo verdadero
(Mundo de las Ideas)
el cautivo pierde las cadenas, reconoce los objetos en la caverna, sube al mundo exterior y reconoce los objetos del mundo exterior el filósofo libera moral e intelectualmente su alma de las limitaciones y ataduras del cuerpo y del mundo sensible y asciende al mundo de las Ideas; práctica de la dialéctica o filosofía
conocimiento de sí mismo en el mundo exterior tras el ejercicio de la filosofía, identificación de la realidad humana con el alma

DIMENSIÓN ONTOLÓGICA Y EPISTEMOLÓGICA

SÍMBOLOS DEL MITO

INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL

TIPO DE REALIDAD TIPO DE REALIDAD TIPO DE SABER

MUNDO SUBTERRÁNEO

MUNDO QUE SE DA A LOS SENTIDOS (o mundo sensible)

OPINIÓN

las sombras en el fondo de la caverna las sombras y los reflejos de los objetos conjetura
los objetos de la caverna los objetos naturales y artificiales creencia
la luz del fuego el sol

MUNDO EXTERIOR

MUNDO INTELIGIBLE O MUNDO DE LAS IDEAS

CIENCIA

las sombras y reflejos en el agua de las cosas exteriores las ideas matemáticas pensamiento discursivo
las cosas exteriores mismas y, por la noche, la luna y los objetos celestes las Ideas superiores inteligencia
el sol mismo la Idea de Bien
conocimiento como subida al mundo exterior conocimiento o ciencia estricta o filosofía como “ascensión al ser” (al mundo de las Ideas)

DIMENSIÓN MORAL Y POLÍTICA DEL MITO

SÍMBOLOS DEL MITO

INTERPRETACIÓN EN LA VIDA REAL

necesidad en el proceso de liberación del prisionero (por eso Platón emplea con frecuencia expresiones del tipo “si le forzáramos”, “si a la fuerza se le arrastrara”)
  • el destino del hombre no es el mundo físico sino el mundo absoluto y divino de las Ideas, por lo que es necesaria la dialéctica o filosofía para el cumplimiento de dicho destino;

  • legitimidad del autoritarismo ilustrado platónico

el prisionero liberado baja de nuevo al mundo de la caverna el filósofo no puede limitarse a la mera contemplación de las ideas; tiene la obligación moral de volver su mirada hacia el mundo y ayudar a la liberación de las demás personas
el prisionero liberado que es perseguido y asesinado por sus compañeros   el proceso y muerte de Sócrates y de todos aquellos que insisten en mostrar la verdad a los hombres
comprensión del papel que tiene el sol en la vida, realidad y gobierno de las cosas comprensión del papel que tiene la Idea del Bien como el principio que crea, da inteligibilidad a la realidad e ilumina la vida moral y política

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Edición en papel:
Historia de la Filosofía. Volumen 1: Filosofía Griega.
Javier Echegoyen Olleta. Editorial Edinumen
Puedes encontrar este y otros libros en

 

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1. La imagen platónica de la condición humana

Plat?

Platón (Atenas, -428/-347) es uno de los pensadores más originales e influyentes de toda la Filosofía Occidental: su obra define uno de los dos grandes ejes que guían y atraviesan la historia del pensamiento humano. Con seductora belleza literaria y con profunda mirada filosófica, hace emerger, en sus diálogos, los grandes problemas o cuestiones que nunca han dejado de inquietar a los humanos.

Podríamos afirma que en el extraño y bello mito de la caverna se concentra lo más profundo de todo su pensamiento. El mito, haciendo uso de imágenes dotadas de una gran fuerza descriptiva, muestra pluralidad de aspectos de su pensamiento: la visión de la naturaleza humana, la teoría de las ideas, el doloroso proceso mediante el cual los humanos llegamos al conocimiento, etc. El mito, lleno de sublimes metáforas y abierto a pluralidad de interpretaciones, es fuente permanente de inspiración para los artistas y para los pensadores en general.

En el mito, Platón relata la existencia de unos hombres cautivos desde su nacimiento en el interior de una oscura caverna. Prisioneros de las sombras oscuras propias de los habitáculos subterráneos; además, atados de piernas y cuello, de manera que tienen que mirar siempre adelante debido a las cadenas sin poder nunca girar la cabeza. La luz que ilumina el antro emana de un fuego encendido detrás de ellos, elevado y distante.

Llegados aquí, Platón, por boca de Sócrates, nos dice que imaginemos entre el fuego y los encadenados un camino elevado a lo largo del cual se ha construido un muro, por este camino pasan unos hombres que llevan todo tipo de figuras que los sobrepasan, unas con forma humana y otras con forma de animal; estos caminantes que transportan estatuas a veces hablan y a veces callan. Los cautivos, con las cabezas inmóviles, no han visto nada más que las sombras proyectadas por el fuego al fondo de la caverna -como una pantalla de cine en la cual transitan sombras chinas- y llegan a creer, faltos de una educación diferente, que aquello que ven no son sombras, sino objetos reales, la misma realidad.

La caverna de Plat?

En éstas, Glaucón, el interlocutor de Sócrates, afirma que está absolutamente convencido que los encadenados no pueden considerar otra cosa verdadera que las sombras de los objetos. Debido a la obnubilación de los sentidos y la ofuscación mental se hallan condenados en tomar por verdaderas todas y cada una de las cosas falsas. Una vez Sócrates ha comprobado que Glaucón ha comprendido la situación, le explica que si uno de estos cautivos fuese liberado y saliese al mundo exterior tendría graves dificultades en adaptarse a la luz deslumbradora del sol; de entrada, por no quedar cegado, buscaría las sombras y las cosas reflejadas a el agua; más adelante y de manera gradual se acostumbraría a mirar los objetos mismos y, finalmente, descubriría toda la belleza del cosmos. Asombrado, se daría cuenta de que puede contemplar con nitidez las cosas, apreciarlas con toda la riqueza polícroma y en el esplendor de sus figuras.

No acaba aquí el mito, sino que Sócrates hace entrar de nuevo el prisionero al interior de la caverna para que dé la buena noticia a aquella gente prisionera de la oscuridad y esclavizada, haciéndoles partícipes del gran descubrimiento que acaba de hacer, a la vez que debe procurar convencerles de que viven en un engaño, en la más abrumadora falsedad. Infructuoso intento, aquellos pobres enajenados desde la infancia le toman por un loco y se se ríen de él. Incluso, afirma Sócrates, que si alguien intentase desatarlos y hacerlos subir por la empinada ascensión hacia la entrada de la caverna, si pudiesen prenderlo con sus propias manos y matarlo, le matarían; así son los prisioneros: ignorantes, incultos y violentos.

Resumen adaptado del art?culo de ]Agust? Casanova,
titulado El mito de la caverna, Diario de Girona, 23-11-1994.
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2. La Actualidad del retrato plat?nico

Los cuatro ámbitos o espacios del mito de la caverna muestran diferentes situaciones de la nuestra actual condición.

a) En la caverna, los encadenados mirando las sombras
¿No es nuestra vida una existencia encadenada? Nacemos en una sociedad no elegida, con una estructura social bien trabada, con unas ideologías, un lenguaje, unas costumbres.

Y nosotros, encadenados a nuestra sociedad, vemos como van desfilando a nuestros ojos unas sombras. ¿No es un desfile de apariencias la televisión? Y el cine Platón sería el inventor, ¿no es un seguido de imágenes y no de realidades? Estas sombras seducen a los prisioneros, creen que son la realidad. Y, con su engaño, son muy felices. ¡Que bien se está mirando la televisión!

b) Se libera de las cadenas
Pero Platón introduce una nota de optimismo: el encadenado -no sabemos como se libera o le liberan de las cadenas. ¿Quién les desata?

Es posible, en nuestra sociedad, que un prisionero se sienta insatisfecho, que dude, que cuestione sus cadenas. Es posible llegar a descubrir el montaje, descubrir que en nuestra sociedad hay mucha mentira y simulación. Hay unos hombres y unos artilugios que producen engaño: publicidad, información filtrada, ...

¿Qué es lo que podía motivar la insatisfacción o la duda del prisionero? Los engañadores siguen incesantemente su camino trazado y engañador. ¿Se hallan también ellos encadenados?

c) El camino abrupto y laborioso de ascensi?n
El fuego ,la electricidad, la técnica es lo que posibilita este enorme montaje. Con el descubrimiento del fuego el hombre comienza su camino de superación.

¿Quién ha organizado este gran montaje? ¿Esta complicada mentira? ¿Cuall es la intención del engaño múltiple? ¿Existe un engañador no engañado?

Cuando el prisionero se libera de sus cadenas, entonces puede comenzar el largo y laborioso camino de emancipación, de liberación.

d) La salida al mundo exterior y "real"
Despues de un duro camino de ascensión, el prisionero llega a entrever la verdadera realidad. ¿Qué quiere decir "verdadera realidad"? ¿Cuál es la "verdadera realidad" en nuestra sociedad?

Cuando uno descubre el gran montaje y sale del engaño, ¿debe volver a dentro, informar y liberar a sus antiguos compañeros? Una disyuntiva moral! ¿Qué hizo Sócrates?

Adaptaci?n hecha a partir del art?culo [d][']Emilio Lled?,
[Lecturas] de uno [mito] [filos?fico], [Resurgimiento], n ? 1, 1980.

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INTERPRETACIÓN DEL MITO DE LA CAVERNA DE PLATÓN.
Francisca Martín-Cano
Revista Omnia. Mensa España. Barcelona
En estos días, tras serme recomendada la lectura del Mito de la Caverna de Platón en un foro de Internet, lo leí. Y según se me dice, el mito ha sido interpretado como un ¡¡¡nacimiento!!!. Pero si es esta la interpretación que ha recibido amplio asentimiento, quiero desde aquí: la revista Omnia de la asociación Mensa, mostrar mi voz discrepante y dar una interpretación alternativa: mis conclusiones van más allá de interpretaciones clásicas. A mi entender, en realidad de lo que está hablando el Mito de la Caverna es: de "la esclerosis mental que se produce en cualquier sujeto, expuesto a un ambiente pobre estimularmente y se le ha enseñado ciertas creencias monolíticas, cuando ha sido condicionado en ellas desde la infancia, sin posibilidad de crecer en un entorno rico y democrático".
Ya desde el primer párrafo, Platón-Sócrates, explicita que compara la educación que puede recibir un ser humano con la experiencia que va a narrar a continuación, de los que viven atados en una caverna desde niños. Y cualquier psicólogo o persona entrenada en descifrar metáforas, debería haber visto de lo que está hablando: en términos metafóricos habla de la educación en un ambiente cerrado, con un entorno falto de complejidad, sin estímulos culturales e imaginativos. Porque para cualquiera que haya estudiado los fundamentos básicos del aprendizaje, materia que estudiamos los psicólogos hoy día, no debería tener ningún misterio la verdadera interpretación. Y dado que no ha sido divulgada otra explicación lejos de la visión tradicional, deduzco que no la ha leído ningún psicólogo, a quien no se le puede escapar el verdadero sentido.
Por lo que la interpretación del Mito de la Caverna como un¡¡¡nacimiento!!!. quizás se debiese a que las perspectivas de los analizadores hasta ahora, eran dependientes de un punto de vista de tradiciones filosóficas y a la luz de unos conocimientos "cavernícolas".
Para ayudar en mis explicaciones, voy a ayudarme, comparando a los cautivos de la caverna, con las fanáticos del Islam, que ahora están tan de moda, que han crecido en ambientes segregados y con "orejeras". Y cualquiera que haya sido "condicionado" / adoctrinado / manipulado en las ideas de la cultura o de la religión en la región en la que se nace y crece y en la que no existe pluralidad ideológica, se convierte en un prisionero, cautivo, atado con cadenas (nacido y atado en caverna), que le impide moverse y ver a su alrededor, con la imaginación degradaba y sin posibilidad de razonar de forma lógica, e incapaz de ver otra realidad que no sea a través de sus condicionamientos mentales.
De forma que si un talibán crece condicionado, encerrado y atado en la caverna de los colegios de Afganistán, donde se le hace estudiar exclusivamente el Corán, y al que se le niega la posibilidad de ampliar sus fuentes de información, si s?lo recibe refuerzos por actuar como sus maestros, crueles intérpretes del Corán, que ven en la mujer un ser de naturaleza inferior, a la que hay que encerrar y subordinar, ¿qué se puede esperar que aprenda?. ¿Por qué nos asombra que adopten el compromiso de permanecer ligadas a sus creencias y de defenderlas altruistamente hasta la muerte?
Cuando esa persona viaja, sale al exterior de su prisión, de su pequeño y cerrado mundo de ideas, lee libros "prohibidos", ve películas "malas", conoce costumbres "perniciosas",... (mira el sol), en principio tiene las estructuras cognoscitivas esclerotizas (a causa de encandilamiento no percibe nada) y no es capaz de admitir ni entender las nuevas ideas (no ve la realidad, y el sol le daña la vista). Por mucho librepensador o racionalista que le intente hacer ver otra realidad (la luz del sol) y le quiera cambiar su pensamiento y le diga que todas sus creencias son mitos, y que está muriendo y luchando por unos ideales falsos, pues no serviría de nada. Las palabras del racionalista, le ofendería (la luz del sol le dañaría la vista). Y mataría al racionalista por soliviantarlo o por blasfemar.
Pero si estuviese aún en edad de que, su mundo de ideas pudiese ser modificado fácilmente (hay una edad crítica, pasada la cual, los nuevos aprendizajes son más difíciles de implementar), cuando se introduce en ambientes abiertos y se acostumbra a las nuevas ideas (mira al sol), puede aprenderlas y preferir malvivir en este nuevo mundo, antes que en el anterior (de sombras y tinieblas). Pero en ese caso, al volver al mundo de los fanáticos e intentar mostrar su verdad a sus antiguos compañeros, ahora el masacrado sería él.
Las personas que han sufrido un condicionamiento desde la infancia (han estado en una caverna atados de pies y manos, y viendo una realidad de sombras), es muy difícil que cambien de ideas cuando salen y se exponen a otras (igual les pasa a los compañeros de bin Laden y a él mismo, que a pesar de estudiar en Europa y en Estados Unidos, lo han hecho a una edad en la que la exposición a las nuevas ideas, no les ha modificado en absoluto sus pensamientos fanáticos, y por tanto la luz del sol los ha dejado ciegos).
Y si lo se conseguirá modificar las creencias de cualquiera que haya estado en una caverna (ya sea fanáticos del Opus Dei o del Islam), gracias al refuerzo y a un fuerte aprendizaje que neutralice sus fuertes creencias, asentadas fuertemente en su consciencia.

ACLARACIÓN.
Quiero dejar buena constancia de que cuando Francisca Martín-Cano habla de los "fanáticos del Islam, que ahora están tan de moda", yo por mi parte esto lo hago extensivo a los fanáticos de cualquier religión. De igual modo, hago clara diferencia entre ser creyente y ser religioso, ambos conceptos muy diferentes o incluso antagónicos. Se puede ser creyente -teísta o deísta,- sin que sea necesario que la fe venga a través de ninguna religión. Particularmente, esta postura la considero la ideal, pues creer en Dios y al mismo tiempo estar sometido a la siempre partidista manipulación que el hombre hace de Dios, resulta como mínimo, una herejética blasfemia. La espiritualidad es un tesoro demasiado preciado como para estar en manos de la siempre corrupta religión.
Francisco José Fuentes

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